Como ya es sabido Cartografías es una editorial independiente del interior de la provincia de Córdoba; en este caso decir interior e independiente tiene algunas implica turas: hablamos de un espacio y de un proyecto que tiene un doble desafío, por un lado es una editorial situada en una ciudad alejada de capital y por otro es una editorial que trabaja y se mantiene a sí misma con lo que posee al alcance de la mano. A diferencia incluso de grandes editoriales en nuestro idioma y en nuestro país Cartografías opera con un criterio muy definido y es gracias a ello que hoy podemos hablar, entre tantos autores, de la obra de Lucas Cedriani “Tomas”. A veces son los hallazgos de este tipo de emprendimientos los que orientan las expectativas de los lectores que se animan a ir un poco más allá de lo previamente establecido por el mercado.
La escritura de “Tomas” es una escritura para nada arbitraria. El texto se compone de seis partes que constituyen una unidad, existe un principio de coherencia que está determinado por títulos como mecha , algarabía, escampe, zanja, agitación y algo gordo. A su vez Lucas nos propone ya desde los epígrafes, las referencias a Galeano y Santoro; Nestor Sánchez y Soriano otro doble desafío: el de leerlo dentro de una tradición asociada a una temática referida a la militancia y las problemáticas sociales propias de un continente como el nuestro y el de leerlo, no por separado sino en forma conjunta, desde la cotidianeidad desapasionada y frenética de todos los días.
Así poemas como de base presentan una apertura desde lo sintáctico que resuena en la ambigüedad propia del texto y vuelve a resonar en la multiplicidad de interpretaciones que cada uno pueda hacer : “parientes recios de una retoma fiesta/ es la lengua expulsa el cantar las cuarenta/ dónde estará maría eva de las cenizas al tumulto(..)lengua santa rutera la que no se alambra ni se entierra” La gracia está en la capacidad de armar un poema legible e intenso que no necesite de una puntuación ni de reglas de concordancia ni mucho menos necesite ser consecuente con ninguna gramática de la poesía. Esto puede leerse también en una luminosa frase: “que se da vuelta este todo tacto de sí quieto compacto” o sino en otro fragmento/ poema en uno:“estalla a bordes a tiras finas cuotas una explosión de palomas ahogadas por el aire”. Es la búsqueda de nuevos sentidos desde la invención de una lengua diferente lo que lleva a una segunda lectura; porque obviamente, como suele ocurrir con frecuencia en otros espacios de la cultura y en otros ámbitos de la misma vida, no es fácil adentrarse en un mundo que resulta ser complejo.
Cedriani es capaz no sólo de renovar sino de re-crear la temática social; la densidad alienada del mundo del trabajo y la pobreza ya no metafórica sino literal- real que acompaña el trayecto de todo obrero mediante el uso de palíndromas y de juegos de palabras: “cartelea (oh) que no es ajenoconeja ajena la angustia ajena la alegría ajena la mueca ajeno el tragecidio el fin de espera” Simplemente asistimos a una ruptura con respecto a los dos autores citados en un principio, para cerrar con esta cuestión la pregunta que surge sería: ¿ cómo tendría que hablar un poeta social hoy en los umbrales del silgo 21 sin caer en las convenciones de la tradición literaria basada en la militancia?
Pero como se advirtió antes “Tomas” no se reduce únicamente a la cuestión social - recordemos los otros dos autores citados en un segundo lugar - es una obra que también nos integra y nos recuerda el clima y la contundencia de esa fiebre que existe en la ciudad, idea que se puede advertir por ejemplo en el poema “enciende mi fuego”: “ cómo no pasarle algún the doors al flaco por el costado yala mochilarajá si al oído nomás o que te cuelgues en cualquier sucucho hasta la jeta de humo o como el percha que se colaba en casa y hasta limpiaba al abuelo con tal de mtv o los de pasta de waters (…)cómo suena esta mierda hasta la medianoche y en pleno viaje hasta las manos que le metas un portazo en el center del shopping chau uniforme y no vuelvas nunca más come on baby light my fire”. Quizá la cita más larga hasta ahora porque en ella el lector ingresa en otro espacio, en otra generación más cercana a nuestros tiempos que convive armoniosamente - y este es un aporte del autor- con las generaciones anteriores, el puente en este caso es la intertextualidad pero no sólo reducida al diálogo con otros textos sino que también integra relaciones entre hechos de la cultura. Cedriani nos enseña que se puede hacer poesía tomando como materia el rock.
El hombre actual, como decía un Octavio Paz, se pude dar el gusto de asistir a todas las épocas simultáneamente y “Tomas” de Cedriani pone en evidencia este planteo. El texto logra superar las contradicciones entre lo clásico y lo vanguardista, entre los que militan por modificar aspectos de lo social y los que prefieren volver a su torre de marfil y sobre todo resuelve la paradoja que se genera entre la memoria de las generaciones pasadas y los que nos podemos liberarnos de la inmediatez de nuestro presente.