En la lectura de Saide, este libro de poemas de Pedro Centeno, considero que todos los elementos textuales que lo conforman han armonizado en una poética, estoy hablando de lo que creo entender como una poética consolidada, que trataré de comentar, justamente, desde los fundamentos textuales del libro.
Una primera cuestión que dice sobre esta poesía es la forma exterior de sus poemas, cómo están distribuidos en el papel; los versos, en tanto enunciados que dicen desde un renglón, y no desde el otro, son de regulares a cortos; brevedad que se condice con cada poema, con el conjunto y aún con la edición del libro. La forma estrófica se organiza invariablemente en función del plano del significado, y la estrofa que a veces es todo el poema, ahora como significante, en el papel ante los ojos, se inscribe en la línea más simple del verso libre, es decir aquella con alineación siempre a la izquierda y que no compite en la lectura con el significado, sino que la facilita.
En cuanto al léxico de Saide, prima también invariablemente la expresión familiar y cotidiana, la propuesta comunicativa desde el vocabulario es llana, directa. Sólo podría destacar como extraño al lenguaje medio coloquial las alusiones a referentes poéticos, como Boccanera, Storni, Aguirre, Bayley, Urondo, Nicotra o Rizzo; alusiones que a veces son inscripciones, epígrafes, que preceden el poema y otras veces son parte del poema. Creo ver una doble justificación en estas alusiones, por un lado la importancia que tiene en esta escritura lo que se ha leído, y por otro lado el diálogo que es siempre la poesía entre distintos textos, cómo aquí Centeno se inscribe, escribiendo, en un texto colectivo, universal.
Porque Centeno escribe en primera persona, pero no mirándose el ombligo y tampoco entrecerrando los ojos a la realidad en una pose de poeta etéreo, Pedro mira al mundo que lo rodea y escribe desde y sobre esta realidad en primera persona, se dirige a veces a una segunda persona con el “tu” cuando por ejemplo establece un dialogo con la mujer universal que habita en el sueño de cada hombre, y otras veces en la forma “vos” cuando le habla concretamente al prójimo, al proletario que suda.
Estos poemas hablan entonces de: la mujer (expuesta entre sus márgenes de hembra y madre), del semejante o prójimo (que camina por las mismas calles, que se detiene ante el mismo semáforo), de la sociedad (que traza la orientación de esas calles, que da luz roja o verde) y de la poesía, entre otras cosas. No son enunciados categóricos, porque Pedro más que aseverar, se pregunta las cosas, la sugerencia sólo derivará en incitación a través del salto poético que debe dar el lector, pero nunca por una disposición del significado del texto.
Y donde creo yo ver la médula, el motor, de la poética de Pedro, donde el poema se tensa y se ofrece como trampolín o catapulta para ofrecer ese necesario salto poético, el foco de esta poesía de Saide está en la utilización de los recursos poéticos, equilibrados en su disposición y distribución, predominan las preguntas más bien retóricas (¿tendra otro sol otra orilla ?/ ¿otra calle por donde va la rueda ?, se pregunta Pedro), las enumeraciones y las repeticiones. Destaco aquí que no hay analogías, y sobre todo la inserción aislada, medida y prudente, de imágenes que por su originalidad y contundencia trasladan desde la lectura cómoda de la que he hablado en los puntos anteriores, hacia el terreno de la mirada poética con que Pedro, en un leve pero sostenido movimiento desde la primera hasta la última palabra del poema, va llevando de la mano hacia su imaginario profundamente humano, compañero, sensible. Dice Pedro: En aquella mañana afiebrada / de burbujas, por ángulos-párvulos, corriendo entre autos cóncavos.; dice Pedro: Un niño a punto de extinguirse / me pide un barco térmico sin puerto.
Todo el libro se deja leer como un compañero de ruta, de vida que aunque a veces injusta y muchas veces absurda, encuentra y brinda refugio en la mirada poética con que Pedro camina sobre las aguas oscuras del silencio que rodea al hombre si no puede decir y decirse con un impulso vital, con un aliento poético, que hay que ofrecer el poema como se ofrece una mano, con la esperanza de que pueda ser un punto de apoyo, y también con la sabiduría de que se escapará como agua entre los dedos y enseguida se deberá volver a insistir, volver a buscarlo al poema.
Poética de la búsqueda del poema con correspondencias al sentido de la existencia, con la mediación del lenguaje de todos y la vida de cada uno. ¿Poesía social? Pedro ¿poeta del pueblo ? Quiero recurrir aquí, para terminar, a las palabras del poeta Osvaldo Rossler al respecto del significado de la expresión poeta del pueblo: ¿No es una manera de confundir los verdaderos móviles de la poesía ? que no son precisamente de estar contra el pueblo pero que obedecen a una finalidad más intima, más secreta, porque sin duda un poema va dirigido a cada hombre pero no a todos los hombres deliberadamente. Pedro Centeno ha escrito los poemas de Saide para cada uno de nosotros.