algunos poemas de

Mundo sublunar


José Di Marco

 

MUNDO SUBLUNAR
E
s la región del cosmos que abarca aquella parte situada por debajo de la luna (sin incluir esta última): la región terrestre, nuestro mundo.
Ya vimos en la Física que lo que caracteriza a esta región es el cambio, tanto substancial como accidental. Continuamente nacen y perecen seres; otros modifican su tamaño, su peso, sus colores, su posición o alguna otra cualidad. No hay quietud. Es nuestro mundo móvil y heterogéneo.  (Diccionario de Filosofía)
El lenguaje no es un mundo propio. No es ni siquiera un mundo. (Paul Ricoeur)
Ya no hay más mundo: ni más mundus, ni más cosmos, ni más ordenación compuesta y completa en el interior o desde el interior de la cual encontrar lugar, abrigo y las señales de una orientación. Más aún, ya no contamos con el ‘aquí abajo’ de un mundo que daría paso hacia un más allá del mundo o hacia otro mundo. No hay más Espíritu del mundo, ni historia para conducir delante su tribunal. Dicho de otro modo, no hay más sentido del mundo. (Jean- Luc Nancy)


 

 

 

LA MÚSICA

                   para Tadeo (sobre un poema de Denise Levertov)

Él no se adelantó: algunas noches pateaba
desde adentro el vientre de su madre
ensayando los pasos de su condición futura.
Nos educó durante nueve meses
en la escuela del nacimiento
y cuando al fin se abrió en su boca
el grito externo de la vida,
entendimos porqué. Trajo
a este mundo el suyo:
materia que refulge,
alegría de lo diminuto,
un idioma de fulgores impensados.
Algún día tendrá que pagar impuestos,
memorizar largas cifras,
afilarse los dientes.
Mientras tanto corre por la casa,
una luz en movimiento.
Todavía no aprendió a silbar
pero ya es toda la música.


 

RUIDO

Puestos en la tarea de darnos un sentido
inventamos historias que nos sitúan en el núcleo
de la conspiración o del milagro.
Espléndidas construcciones de la mente, relatos
que rastrean el origen y nos devuelven
con un grito al instante en que nacimos.
Para que el pensamiento no se derrumbe
y a las palabras no las devoren sus silencios
es necesario que ignoremos las fisuras,
las filtraciones, las pérdidas, los nudos, los vacíos.
Esas pequeñas catástrofes que anuncian que
tal vez no seamos vidrio, labrada transparencia
sino materia opaca, un ruido
en la conversación que anima el mundo.

 

 

INSOMNIO

Puede ser el vino ácido
o el tabaco ardiendo en el esófago
o una incómoda conjunción de ambos.
Para un hombre pequeño, vicios
a la medida de su estirpe, modestas
obstrucciones del sueño que lo obligan
a inventariar los motivos de su insomnio.
Hay un momento en que nuestro nombre
es una historia oscura, restos de una memoria vacilante.
Un relámpago mudo alumbra nuestra permanencia inmotivada
entre cosas inertes, tan a gusto en un reino
que desconoce la extinción y la condena.
Se oyen pasos en el pasillo del hotel donde
un cuerpo se piensa a la deriva, abandonado
a los chispazos de un entendimiento que se agota
como una estrella en la noche encallada.

 

 

LA VERDAD

La verdad debía ser una columna de fuego en el desierto,
agua fresca donde acaba el meandro de espejismos.
Entonces creíamos ver lo que permanece intacto y último.
Entonces nuestra sed tenía causa y propósito.
Un sostén en la arena, incontable transparencia
y esplendor alumbrando la meta precisa.
Ninguna estría en el campo visual ni espasmos
que torcieran al viajero de su tierra deseada.
Hasta que la palabra recobró su presencia;
del olvido trajo su fuga, sus desvíos, su mensaje imposible:
letras ardiendo de agonía,
un centelleo en el aire electrizado.

 


VOZ

Ningún lenguaje que nos incite
a extraer de los sueños
una joya intemporal: destellos
del ser, la belleza entrevista
en los íntimos agites de la noche.
Ninguna mitología santa
que nos arranque
a los suplicios de la historia:
en el barro de los días, amasado
con la sangre de los que no tienen
manjares ni fortuna,
hunde sus raíces tu árbol de letras.

Aquí estamos para ser una derrota que habla.
Una voz que raspa sus muñones
en los desfiladeros de la náusea.

 


TRADUCCIÓN

No era asunto de entendimiento
sino de traducción: las agitadas
capas de aire, de sonido
de la multitud convocándose
ocupaban el recinto de la tarde.
El mensaje no estaba en los carteles
ni en los cantos, sino en los cuerpos
que desplazaban su energía por las calles.
No había que entender sino incluirse
en el rumor y el movimiento,
trasladar el fracaso a otro orden,
hacer de uno mismo una versión impensada,
traicionarse.

 


FLORES

Mamá no se pregunta
por la belleza de las flores
cuando compra cada sábado
una docena de crisantemos para mi padre.
Va al cementerio, se detiene en el sitio
donde se achican los huesos del ausente
y con paciencia acomoda en el jarrón
los tonos de su desdicha.

 


HOY

       a Diego Formía

Cuestión de tonos, de colores que suenan
o de gemidos que encienden las palabras.
La llovizna tiene un páncreas,
la torta aplaude la soledad del compañero,
la cama es un bote inmóvil en el invierno del alma.
En el reino del símbolo, a sí misma se excede
cada cosa y los nombres son una red hambrienta.
Lo que vale para uno no vale para nadie
(o algo así) escribió el filósofo
antes de dormirse. Tal vez quería pan para sus dientes,
del que se hace con harina, sal y levadura.
Una cama tibia y quieta, quería, tal vez. Hoy
que el agua se dispersa liviana,
la soledad se acuesta con sus huesos
y el mundo, como siempre,
no es un capricho del lenguaje.

 


MONÓLOGO CONCÉNTRICO

Líquida y alcohólica, la tristeza ocupa las neuronas.
Adentro, como en una mazmorra, se tropieza con los fósiles
que la memoria tiende sobre el desierto de la víspera.
Para el que sigue huyendo de mamá, deseoso de otro trago,
el bar es una isla que se hunde en un pantano de cemento.
Quien beberá el vino del mañana con labios encendidos,
no conoce esta copa, esta mesa para uno,
esta hora de motores anónimos y estrellas frías.