CARTOGRAFÍAS.
MAPAS DE UN TERRITORIO IMAGINARIO
A modo de presentación
UNO
Trasladado al ámbito de la literatura y usado como una metáfora, el término «cartografía» nos permite hablar de los textos literarios en términos de mapas que sitúan territorios imaginarios. Algunos de esos distritos que la imaginación dispone se confunden con lo real, hacen como si lo duplicaran en una escala reducida pero estrictamente fiel; otros, en cambio, interpelan el orden de lo real, exhiben sus convenciones y contingencias, proponen puntos de fuga.
Es posible también concebir y practicar la crítica literaria como si de una cartografía se tratase. Así, la crítica deviene una excursión y un recorrido. A su modo, con sus armas, la crítica imagina una literatura; mapa de mapas, inventa un lugar donde los textos se reúnen, muestran sus puntos de contacto y afirman sus diferencias irreductibles.
Cartografías pretende constituirse ella misma en lugar de encuentros y fricciones: entre la crítica y la literatura, entre lo local y otras latitudes, más anchas y recónditas, entre las intempestivas urgencias de la actualidad y los monumentos y borraduras del pasado, entre los mundos posibles que la palabra inscribe y las visiones y audiciones que otros lenguajes postulan o registran. Entre: intersticios, bordes, contactos, cruces, diferencias.
Cartografías ubica la literatura en un «entre», es decir: en medio de, intersectándose con otras prácticas discursivas, con otros lenguajes sociales y artísticos. Es decir, la literatura: sus ritmos interiores, sus acentuaciones específicas, sus figuras y retóricas, sus mundos posibles, las conmociones de la lengua, las variantes de la imaginación. Y, además, los exteriores que la enmarcan e incluyen: la historia, la sociedad, la política, la cultura: esas maquinarias coercitivas que la determinan sin dejar de producirla, que la sujetan permitiéndole ser una respuesta impredecible, un afuera fulgurante.
DOS
Varias intenciones y desafíos se articulan en esta propuesta de un lugar imaginario para leer:
+ estudiar algunas escrituras locales de modo más o menos sistemático, auscultando los procedimientos y los núcleos de significación presentes en un conjunto de textos reunidos por un mismo nombre, señalando las continuidades y transformaciones estéticas e ideológicas de una obra si no definitivamente constituida al menos estabilizada;
+ difundir escrituras locales en marcha, casi inéditas;
+ tratar temáticas abordadas por otros lenguajes;
+ reseñar textos de reciente aparición.
TRES
En este primer número se recorre la narrativa de Juan A. Floriani, sus cuentos y sus novelas. Se procura dar cuenta de una obra cuyos atributos principales son la nobleza y la coherencia, una ética de la escritura que el autor ha practicado con obstinación y rigor durante cincuenta años. Empleando los procedimientos más disímiles e insistiendo con ciertos núcleos temáticos que representan una visión del mundo tan crítica como comprensiva, la narrativa de Floriani interroga con incesante lucidez las condiciones de una época empecinada en aniquilar la esperanza y la solidaridad del horizonte humano. La consistente arquitectura de sus cuentos y novelas constituiría una respuesta alternativa a tales condiciones.
Revisando determinadas zonas conflictivas del pasado (por ejemplo, la última dictadura militar), ciertas imágenes y ciertas historias elaboran representaciones de las fisuras simbólicas y materiales que afectan nuestra identidad comunitaria y repercuten con insistencia en el presente. Mediante una nota dedicada al cine nacional y otra que se ocupa de sendas novelas de autores argentinos contemporáneos, se exploran las complejos vínculos entre memoria y ficción.
La primera entrega de una compilación de nuevos narradores y una selección de trabajos de dos poetas cuya escritura excede en calidad la limitada difusión de la misma, completan este número inicial. Estos poetas y narradores comparten la condición de residir o de haber producido sus textos en Río Cuarto; lo fortuito de esta circunstancia – si se la observa desde una óptica específicamente literaria – permite sin embargo la presentación conjunta de una serie de voces casi desconocidas (sobre todo en el caso de los narradores) para la mayoría del público lector.
CUATRO
Hacer de la lectura una experiencia de atribución de sentidos y, también, una gimnasia de atención a los detalles y a las estrategias que articulan los textos; hacer de la crítica un registro de la intensidad y del estoicismo que se articulan en tal experiencia: una escritura que ensaye recorridos, intrusiones, merodeos; en fin, hacer de la literatura un mapa de hallazgos y extravíos, una travesía por los derroteros de su historia y los accesos que dispersan su actualidad. Cartografías.
|