De: O las estaciones


Por Antonio Tello



Entre el follaje de las estaciones
habitan las voces de los amantes y,
entre las voces, tu nombre.

Deletrear. Pensar. Transitar.
Pienso en ti y entro en la primavera.
Despierto y salgo al invierno.

Es tan breve tu presente en el bosque.

¿O eres tú todas las estaciones?


 

Es invierno. Bajo la nieve,
la tierra sueña con el trigo.
La mano con la caricia.


Y llegado el invierno eres tú el agua
que corre bajo el hielo del río.


Las aves que el invierno desaira
vuelan en bandadas a cielo abierto.

Es designio del esfuerzo. Salvar
el abismo. Cubrir la distancia.

¡Tantos días para dos alas!
¡Tantas noches para una vida!

 


Voces de Babel. Signos de Ur en el cielo.
Es ceniza escrita la que trae el aire.

La ciudad arde. Llora el fauno. Ruge el tigre.
Sheherezade, la amante, ha muerto.

En primavera.


Es la ira de los dioses

la que incendia el bosque.
 
Remolinos de lenguas

queman los árboles.

El bosque arde.

Arde. Sigue ardiendo.

La escritura del bosque.

En el aire.         En el viento

 


 

         la hoja y el viento

la voz del bosque

    la voz     la hoja      el viento

          la hoja y el viento  

la voz del bosque

                      


 

el polen y la ceniza

el polvo que atormenta el aire
        
la sombra que nada dice

la sombra que el viento alarga
       
sobre los campos

sobre los campos

larga sombra en el viento

ceniza que nada dice

en el aire

polen que late en el polvo


 

 

 

arde el bosque. Arde

 


 

 

la luz del incendio los alumbra

el fauno y la ninfa       corren

por la estación de los ensueños dorados

por veredas de sueños quemados

 


 

 

el fauno y la huérfana      corren

bajo sus pies la tierra quema       huyen   

del incendio           huyen

la lengua muda devora sus nombres


 

 

el temblor de los dioses

                    el temor de los dioses 

es terrible

la muerte del cuerpo niega los sueños

y corren     lejos    la huérfana y el fauno

      al  corazón de la fronda

corren       aspiran       respiran

siguen  sin aire      sin voz     sin nombres


 

el fauno y la huérfana recuerdan

 el futuro    recuerdan

cuando las criaturas del bosque renazcan

     cuando vuelvan las estaciones

             y con las estaciones los sueños

los dioses serán otros

otros los dioses que gobiernen el bosque.

 

El fauno y la huérfana recuerdan.
                        
Los dioses lo saben
                           


 

ráfagas de furia

     hieren el misterio de la fronda

y vueltos los ojos al yermo

               caigo

sin asidero               

    incendiadas las ramas del árbol

                   al abismo

sin asidero           tu nombre

tu nombre

                   en la boca muda del origen

            sin asidero    sigo cayendo        al silencio

                               o las estaciones